En Saltillo, la alta demanda de tamales ha puesto a varias familias en una situación complicada, ya que han dejado de dormir durante días para cumplir con los pedidos de sus clientes. Este fenómeno se ha convertido en un ciclo de trabajo arduo, donde la necesidad de satisfacer la creciente demanda ha superado la capacidad de descanso de los productores locales.
Los tamales, una tradición culinaria muy apreciada en la región, son el centro de atención, especialmente en esta época del año. Familias enteras se han involucrado en la preparación de estos deliciosos platillos, asegurando que cada cliente reciba su pedido, y a menudo se ven obligados a trabajar en turnos nocturnos para lograrlo.
Por otro lado, los habitantes de Saltillo han mostrado su fuerte apoyo a esta tradición, elevando los pedidos a niveles sin precedentes. La historia de cada familia productora de tamales es una mezcla de esfuerzo, dedicación y un profundo orgullo cultural. En medio del ruido y la actividad, se vislumbra un sentido de comunidad que se une en torno a la gastronomía que ha dado sabor a generaciones.
A pesar de los desafíos, estas familias están determinadas a continuar con su legado, y no solo buscan satisfacer a sus clientes, sino también preservar una tradición que forma parte integral de la identidad de Saltillo. La demanda no muestra señales de disminuir, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de esta práctica tan valorada.
Así, mientras las noches se convierten en días y el trabajo se multiplica, la esencia de la tradición tamalera sigue viva, impulsada por el amor y la dedicación de quienes han hecho de esta ocupación un estilo de vida.
Con cada tamal que sale de sus manos, estas familias no solo venden comida, sino que comparten un pedazo de su historia y la cultura de su comunidad. El desafío de balancear el negocio y su bienestar personal ha puesto de manifiesto la importancia de la tradición en la vida cotidiana de Saltillo.
Por Telediario
31 Dec, 2025





